
San Juan 15:1-8
La Biblia nos ilustra en este pasaje, que Jesús es la vid verdadera y nosotros somos sus pámpanos. En muchas ocasiones como cristianos o como hijos de Dios, pasa por nuestra mente el pensamiento de que no necesitamos tanto de Dios o que no somos totalmente dependientes de Él, cuando la realidad es que somos totalmente dependientes de Dios y que necesitamos permanecer en Él para poder ser bendecidos.
Si en nuestras vidas como cristianos no mostramos ni desarrollamos ningún fruto, seremos apartados de la vid de Dios, pero el llevar fruto implica en que somos renovados día tras día, siendo preparados para dar aún más fruto, por medio de la meditación y aplicación de la palabra de Dios en nosotros.
En 1 Juan 2:6 encontramos la actitud y manera de vivir de una persona que permanece y vive bajo la voluntad de Dios, y esto es, conducirse y andar como Jesús lo hacía; de manera que si una persona dice permanecer en Dios y no vive una vida de acuerdo a Dios, el tal es un mentiroso y la verdad no está en él, Jesús siendo la verdad, no está en él, de la misma manera que aquel que permanece en Jesús no tiene la oportunidad de pecar, simplemente no puede (1 Juan 3:6), así que si existe una condición pecaminosa o de constante práctica del pecado, tal persona nunca ha conocido a Dios.
Es el deseo en mi corazón que cada persona tanto cristiana como no cristiana, crea en lo que Jesucristo es para nuestras vidas y lo indispensable que es para nuestra bendición y salvación eterna, puesto que aquel que no permanece en él o no lleva fruto, será apartado y echado al fuego eterno que es la perdición.
- Danny Rodriguez